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Niña tapándose los oídos para evitar estimulaciones externas — Centro Takumi

Desarrollo e integración sensorial

Cuando el mundo se siente demasiado...
o no lo suficiente

A veces evita ciertos sonidos, texturas, movimientos o espacios. En otras ocasiones busca estímulos de forma constante, se distrae con facilidad o reacciona con mucha intensidad a lo que ocurre a su alrededor.

Cómo suele verse en la vida diaria

Algunas transiciones simples pueden volverse especialmente difíciles y el cuerpo parece no encontrar una forma estable de organizarse.

Otras manifestaciones cotidianas pueden ser que:

No se trata solo de sensibilidad

No se trata solo de tacto, audición o de tener sensibilidad alta o baja

Se trata de cómo el niño registra la información que recibe de su cuerpo y del entorno, cómo le da sentido y cómo responde a ello.

Por eso, cuando algo parece sensorial, también conviene mirar cómo esto influye en su atención, su regulación, su movimiento y su participación en la vida diaria.

Qué buscamos construir

No buscamos solo estimular sentidos

Buscamos favorecer una organización más clara de la información que recibe para que pueda atender, participar, moverse y actuar con mayor estabilidad y sentido.

Cómo empezamos a comprenderlo

Observamos cómo responde a distintos estímulos, qué tanto logra organizar su cuerpo, cómo cambia su participación cuando el entorno se modifica y qué recursos ya tiene para sostenerse mejor dentro de la experiencia.

Cuando el mundo se siente demasiado o no termina de registrarse lo suficiente, el objetivo no es solo que tolere más. Es comprender qué necesita para organizar mejor lo que percibe y responder con mayor claridad en su vida diaria.

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