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Niño en terapia de lenguaje con su terapeuta — Centro Takumi

Desarrollo y lenguaje

Cuando comunicarse
no fluye como se espera

A veces habla poco o menos de lo esperado. En otras ocasiones tiene palabras, pero le cuesta usarlas para pedir, contar, explicar o sostener un intercambio.

Cómo suele verse en la vida diaria

Puede frustrarse al intentar comunicar algo, evitar interactuar cuando no logra hacerse entender o perder el hilo cuando la situación se vuelve más compleja.

Otras manifestaciones cotidianas pueden ser que:

Lo que conviene comprender

Comunicarse no depende solo de palabras

También depende de cómo comprende lo que pasa, de cómo organiza lo que quiere decir, de cómo sostiene la interacción con el otro y de cómo integra lo que percibe con lo que piensa y siente.

Por eso, cuando el lenguaje preocupa, muchas veces conviene mirar más allá de la palabra aislada.

Qué buscamos construir

No trabajamos solo palabras ni respuestas aisladas

Buscamos fortalecer la organización que hace posible comunicarse: comprender mejor, expresar con mayor claridad, sostener intercambios, pedir ayuda, compartir ideas y participar con más seguridad en la vida diaria.

Cómo empezamos a comprenderlo

Observamos al niño en juego e interacción: cómo responde, cómo comprende, cómo sostiene la relación, qué hace cuando algo no le sale y qué recursos ya tiene disponibles para comunicarse. A partir de esa comprensión, definimos el siguiente paso.

Cuando el lenguaje preocupa, no siempre basta con preguntar cuántas palabras dice. A veces, el punto de partida está en comprender qué necesita construirse para que pueda participar con mayor claridad en su vida diaria.

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