pixel facebook
Cargando...
Saltar al contenido principal
Niña juegando y sonriendo — Centro Takumi

¿Por qué nuestras sesiones parecen juego?

A simple vista, puede parecer solo juego

Y ahí está una parte esencial de nuestra riqueza. Antes de poder seguir instrucciones formales, repetir ejercicios o responder a tareas estructuradas, el desarrollo ocurre en la acción espontánea.

El juego es la forma natural en que se desarrolla una niña o un niño

Antes de poder seguir instrucciones formales, repetir ejercicios o responder a tareas estructuradas, el desarrollo ocurre en la acción espontánea.

En el juego, la niña o el niño explora, prueba, se equivoca, ajusta y vuelve a intentar. Ahí organiza lo que percibe, lo que siente, lo que piensa y lo que hace.

Por eso, no es un recurso accesorio. Es el entorno donde el desarrollo realmente ocurre.

Lo que el terapeuta hace
dentro del juego

No se trata de dejar jugar al azar. Durante las sesiones, el terapeuta observa, analiza y participa. A partir de lo que sucede, introduce variaciones, plantea retos y ajusta la situación para que el niño tenga que organizar nuevas respuestas.

A veces implica esperar, sostener la interacción, ampliar una idea, introducir un obstáculo, o dar sentido a lo que está ocurriendo.

Cada intervención tiene un propósito claro: que las funciones se activen, se articulen y se fortalezcan en la acción.

¿Por qué funciona así?

Del juego a la vida diaria

El objetivo no es que juegue mejor. Es que pueda comunicarse con mayor claridad, sostener lo que inicia, responder de forma más organizada, relacionarse con otros y desenvolverse con mayor autonomía.

El juego es el espacio donde esto se construye. La vida diaria es donde se refleja.

Contacto